Ella deseaba que ese día alguien la escuchara, tenia tantas cosas guardadas en su corazón, cosas que la estaban destruyendo, y que ella quería sacar para no seguir sufriendo…
Se dirigió lo mas rápido posible, al ser que le brindaba todo lo que ella deseaba, si ella quería un carro nuevo, el se lo daba, si ella quería tarjetas de crédito el se los brindaba, con el nunca nada le faltaba, ropa, plata, viajes todo lo que ella quisiera el se lo daba…
Ese día lo único que ella quería, era que El la escuchara…
Llego ala puerta de su cuarto- toco – y el pregunto:
-¿Quién es?
Y ella contesto:
-Soy yo.
El no abrió, ella se detuvo unos segundos y volvió a tocar, y el cuestionamiento se volvió a dar.
-¿Quién es?
-Soy yo-, ella respondió, pero el no abrió.
Desde el interior del cuarto, el pregunto:
-¿Qué quieres?
- Quiero hablar contigo -, ella respondió.
- Ya mañana hablaremos, hoy estoy cansado – el le dijo.
- Necesito hablar contigo, por favor, necesito que me escuches – ella le suplico llorando.
Todo quedo en silencio por unos minutos, ella deseaba con todo su corazón ser escuchada por el ser que tanto ella amaba y por el ser que nunca le negaba nada.
Ella espero unos minutos y volvió a tocar.
-¿Quien es?
- Soy yo-, ella contesto.
-¿Qué diablos quieres? Ya te dije que mañana vamos a hablar- el le grito.
- Papa necesito hablar contigo, por favor escúchame. Te necesito – ella le suplico.
-Ya te dije que mañana hablamos, así que deja de joder, déjame dormir, estoy cansado, si quieres plata ya mañana te daré.
Ella no sabia como reaccionar, no sabia que hacer, se sentía confundida, frustrada, se sentía abandonada, y descepcionada de la persona que tanto ella confiaba, y salio corriendo ah refugiarse en su cuarto…
Que es lo que ella podía hacer, necesitaba un escape, un lugar donde refugiarse, alguien que la pueda escuchar, que le pueda brindar un poco de paz y un poco de amor y comprensión, y sobre todo alguien que la sepa querer.
En eso, tocan a su puerta.
-¿Quién es? – ella pregunto.
- Soy un amigo (la DROGA), que viene a brindarte un poco de paz, y un escape de este mundo que tanto te hace sufrir.
Y ella abrio...
Escrito por Pablo Cesar...
Se dirigió lo mas rápido posible, al ser que le brindaba todo lo que ella deseaba, si ella quería un carro nuevo, el se lo daba, si ella quería tarjetas de crédito el se los brindaba, con el nunca nada le faltaba, ropa, plata, viajes todo lo que ella quisiera el se lo daba…
Ese día lo único que ella quería, era que El la escuchara…
Llego ala puerta de su cuarto- toco – y el pregunto:
-¿Quién es?
Y ella contesto:
-Soy yo.
El no abrió, ella se detuvo unos segundos y volvió a tocar, y el cuestionamiento se volvió a dar.
-¿Quién es?
-Soy yo-, ella respondió, pero el no abrió.
Desde el interior del cuarto, el pregunto:
-¿Qué quieres?
- Quiero hablar contigo -, ella respondió.
- Ya mañana hablaremos, hoy estoy cansado – el le dijo.
- Necesito hablar contigo, por favor, necesito que me escuches – ella le suplico llorando.
Todo quedo en silencio por unos minutos, ella deseaba con todo su corazón ser escuchada por el ser que tanto ella amaba y por el ser que nunca le negaba nada.
Ella espero unos minutos y volvió a tocar.
-¿Quien es?
- Soy yo-, ella contesto.
-¿Qué diablos quieres? Ya te dije que mañana vamos a hablar- el le grito.
- Papa necesito hablar contigo, por favor escúchame. Te necesito – ella le suplico.
-Ya te dije que mañana hablamos, así que deja de joder, déjame dormir, estoy cansado, si quieres plata ya mañana te daré.
Ella no sabia como reaccionar, no sabia que hacer, se sentía confundida, frustrada, se sentía abandonada, y descepcionada de la persona que tanto ella confiaba, y salio corriendo ah refugiarse en su cuarto…
Que es lo que ella podía hacer, necesitaba un escape, un lugar donde refugiarse, alguien que la pueda escuchar, que le pueda brindar un poco de paz y un poco de amor y comprensión, y sobre todo alguien que la sepa querer.
En eso, tocan a su puerta.
-¿Quién es? – ella pregunto.
- Soy un amigo (la DROGA), que viene a brindarte un poco de paz, y un escape de este mundo que tanto te hace sufrir.
Y ella abrio...
Escrito por Pablo Cesar...
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